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A casi un año de su salida del matinal de Canal 13 y de su desvinculación de Clínica Bicentenario, a raíz de sus  declaraciones sobre las propiedades curativas del dióxido de cloro (MMS), considerado tóxico por el Instituto de Salud Pública (ISP) y el Colegio Médico, el Dr. Ricardo Soto rompe por primera vez su silencio en ésta, la primera entrevista que concede a un medio de comunicación. La apertura del Instituto Consciente, la llegada de su segundo hijo y la vuelta a los medios –ahora con proyección internacional– son algunos de los temas que aborda en exclusiva con “El Guardián de la Salud”.

Entrevista publicada oficialmente en la Edición 169 (junio 2018) de El Guardián de la Salud.

 

Por Antonio Muñoz, Periodista PUC
Fotógrafo: Sergio Iglesias

 

A casi un año de su “congelamiento” en canal 13 y de su desvinculación de Clínica Bicentenario, en agosto de 2017, ¿cómo recuerda hoy ese momento?

“Ha sido un tiempo doloroso, de profunda reflexión y, por cierto, de gran aprendizaje. Conocí el sufrimiento y comprendí
el daño que puede causar la crítica y el juzgamiento desde paradigmas ya obsoletos, cuando uno permite que esto ocurra.
Se puede vivir todo ello desde el dolor y el sufrimiento o saltar a la otra vereda y reflexionar profundamente. Elegí reflexionar
sobre mi responsabilidad en la crisis y aprender de ella. Es así como lo recuerdo: una crisis que, como toda buena crisis,
nos permite una enorme oportunidad de cambio genuino. Puedo decir que fue doloroso, un dolor profundo, viendo incluso
afectada a mi familia. Aprendí por fin lo que es la “maledicencia” de otras personas o, lo que es lo mismo, la capacidad
de difamar sobre alguien. Eso me dolió muchísimo. Pero el dolor siempre enseña. Y, habiendo aprendido a reconocer eso,
empiezo a comprender la gran diferencia entre ser ingenuo e inocente. El ingenuo es el que juzga y luego le duele ser juzgado; en cambio, el inocente tiene un poder enorme, pues no juzga y, desde esa inocencia, hay potencial para crear algo
maravilloso. Yo creo que todos podemos revivir a ese niño interior, al Ser inocente que olvidamos ser, porque todo está bien
cuando dejamos de juzgar. Dejamos por fin de esperar de los demás y también de la vida. En la tradición Kun-li, en la que
estoy formado, se señala que ‘Todo está bien tal como está’. Esta experiencia me permitió comprender aquello, de alguna
manera, la aceptación sin resistencia, que es lo más parecido a vivir en el cielo”.

 

¿Se sintió discriminado por sus pares, los médicos?

“Discriminado no, pero sí juzgado. En su momento, puedo decir que me afectó y fue ahí cuando, en el medio de comunicación
masivo en el cual me encontraba, me sentí desamparado, tuve esa horrible sensación de abandono. Hoy puedo discernir
más claramente entre abandono y soledad. Me sentí abandonado y, cuando uno siente eso, es una señal de que está
percibiendo desde el ego, pues uno cree que existe aparte de los demás y, en ese momento, sientes que los demás no están
ahí, como esperabas. Entonces, todo se viene abajo. No obstante, cuando tomamos conciencia de que Todos somos Uno, una gran unicidad, comprendemos que el abandono es una simple ilusión, y, es más, la posibilidad de estar solo o en
soledad, es una bendición que permite incluso llegar a la felicidad, pues es un momento íntimo con la Totalidad. Son temas complejos de explicar, pero el comprender esa diferencia, posibilita el reconocer nuestra esencia, sacar la verdad más profunda de cada uno y empezar a vencerse a sí mismo”.

 

Durante ese período, ¿lo llamaron los panelistas de Canal 13 o algunos colegas suyos de Clínica Bicentenario?

“Por cierto que hubo apoyo de personas dentro del Canal y de la Clínica. Les agradezco muchísimo a todos ellos. Pero
no sólo de esas personas, sino también de muchas otras, de muchos amigos, de mi propia familia –siempre presente–
y, por supuesto, un gran apoyo, ayuda y orientación de mi maestra Yatiri Ma Xiwli Germain. Entendí que no estaba
abandonado, porque eso es sólo una ilusión, repito. Puedo recordar esa instancia como un gran hito de aprendizaje, y hoy
agradezco profundamente a cada una de las personas que me criticó y juzgó. En el fondo, comprendí que es imposible dañar
efectivamente a otro, porque por más intento que hagamos hacia eso, le estamos realizando a esa persona un maravilloso
“bien oculto”, del cual habitualmente somos inconscientes. Reforzamos lo que rechazamos y todos quienes me criticaron –o hablaron mal de mí– me estaban, en realidad, ayudando mucho. Y entonces, sinceramente, agradezco hoy a cada uno de ellos, pues me permiten ser el que hoy soy”.

 

¿Cerró en paz ese ciclo?

“Absolutamente. No sólo en paz, sino más crecido, agradecido y feliz”. Siente que, en este juicio, ¿tuvo derecho a una legítima defensa? “Nada es casualidad, sino causalidad, como el que recién hoy yo esté abriéndome a algún medio de comunicación masivo para conversar al respecto. Hubo varias oportunidades para hablar, pero fue decisión mía abstraerme por algunos meses, con la finalidad de reflexionar. Desde nuestra tradición Kun Li, de la cual soy candidato a discípulo, todo
aparente golpe en la vida debe utilizarse como medio de aprendizaje. Entonces, lo primero que hay que hacer ahí es una
profunda reflexión y es en lo que he estado todos estos meses. Al alero de mi maestra y de mi familia, he reflexionado
sobre mi responsabilidad respecto de lo ocurrido y, desde ahí, definir cuáles son los aspectos en los que debo cambiar.
En eso estoy”.

 

¿A qué cambios se refiere?

“Cuando uno determina cambiar, empieza a manifestarse en toda instancia de la vida. A ver, vamos de afuera para adentro. Hasta algo de cambio de look hay, porque me afeité un poco más, jajaja, me han dicho que me veo algo menos viejo, lo cual agradezco. Esto se lo debo a mi asesora de imagen, alias mi amada señora. Pero, sobre todo, he podido dedicarme a  medicina Consciente. Estamos creciendo bastante, muestra de ello es que ya no somos sólo un centro de atención en salud o centro médico, sino que hemos inaugurado recientemente el Instituto Consciente, para ofrecer formación en Medicina Consciente –y en algunos temas más específicos– a todas las personas que estén interesadas y también a profesionales
de la salud que se sientan alineados con lo que hemos podido mostrar sobre bioenergética de linaje Kun-Li, que es la base de Medicina Consciente. Hemos partido con tres cursos que, en su mayoría, son casi 100% online, permitiendo que se adscriban personas de regiones y extranjeras. Yo participo en el equipo docente de especialización. La base es entregada por Dharmashala Centro de Estudios Iniciáticos, directamente con mi maestra y su equipo,pues tienen gran experiencia docente
en medicina complementaria en nuestra tradición Kun-Li para, luego, incorporarnos nosotros con esta especialidad en Medicina Consciente. Somos unos convencidos de que este nuevo paradigma de atención en salud aporta la humanidad que le falta al actual, porque entendemos que curar una enfermedad tiene nada que ver con sanar. Reconocemos, ciertamente, que hacer un cambio genuino en la vida y sanar son lo mismo, pues esa enfermedad o dolor tiene un propósito, un sentido.
Nos está permitiendo reflexionar sobre qué tenemos que cambiar y enfrentar. Sentimos que el cambio es alcanzable
mediante un acompañamiento activo hacia la persona, quien se hace protagonista –ya no paciente– de su proceso de
sanación. Aparte del Instituto, estamos creciendo en otras aristas con vías de acoger más instancias de existencia, por ejemplo en el ambiente laboral a través de asesorías conscientes”.

 

¿Qué otros cambios ha habido?

“Un cambio que se nota en mi actual cara de cansado tiene que ver con la llegada, hace pocas semanas, de nuestro
segundo hijo, Luciano Ismael, que trae luz como su nombre lo dice. Y eso es una muy buena señal de que estos cambios están siendo logrados”.

 

¿Cómo recibió el apoyo de los grupos que se formaron en las redes sociales para brindarle respaldo cuando ocurrieron estos hechos, llegando uno de ellos a tener alrededor de 9 mil personas?

“La verdad es que yo, personalmente, no tengo redes sociales, pero sí Medicina Consciente. Sin embargo, me han dado información sobre ello. Me he enterado de ese grupo en particular. No es el único. Incluso, en algún momento, creo que se llegaron a juntar más de veinte mil personas, lo cual porsupuesto me impresionó. No sólo agradecerlesde corazón, porque me motiva mucho más a seguir cambiando, a seguir creciendo como Medicina Consciente, pues entiendo que esto está  generando un eco y cambios en otras personas. Me lo han dicho personalmente en charlas, en la calle, personas de distintos grupos etarios y socioeconómicos. Cuando hay un mensaje trascendente que entregar, uno debe tomarle el peso a eso, hacerse responsable y esforzarse en entregarlo de la mejor manera posible. Hoy entiendo que eso es alineado y apegado a
mi motivación de vida, mi dharma, que tiene que ver con el concepto amplio –la mejor traducción de nuestra tradición–
de Kun-Li, que significa “Luz en la tierra”. En definitiva, entregar luz tanto como sea posible”.

 

Si Canal 13 lo descongelara, ¿volvería al matinal?

“La verdad es que no tengo idea, pues considero que fue hermoso poder tener esa instancia de aparecer en televisión, una vez a la semana, en esa franja de la mañana que me dio la oportunidad de entrar en muchos hogares. De hecho, muchas personas que llegan a la consulta me dicen: ‘Pero si hemos tomado desayunito juntos’. No saben cuánto agradezco eso. No obstante, entiendo también que hoy en día hay otros medios. Hoy el medio de comunicación es digital. Hay una plataforma
digital de video de altísima calidad, con alcance internacional que estoy recién conociendo y está la posibilidad cierta de, a través de ésta, entregar un mensaje bastante más claro que exponerme nuevamente en vivo en un canal de televisión abierta. Lo que sí quiero es continuar entregando el mensaje de una forma más madura, responsable, respetuosa y amable. Entendí por fin que, lo cortés no quita lo valiente”.

 

En abril participó en el evento “El Encuentro”, que tuvo una concurrencia masiva. ¿Qué le pareció?

“Fue muy bonito. La verdad es que yo siento que, más allá del evento muy bien organizado, con alta convocatoria, con expositores reconocidos, se logró con creces el objetivo mayor. Mediante distintas posturas o visiones, todos los expositores compartimos una misma mirada y estábamos hablando del mismo concepto: una Consciencia que engloba todo, un gran despertar que ya no podemos negar. La Verdad está saliendo a flote. Hoy se está haciendo extremadamente patente cuando
miramos, por ejemplo, el noticiario y vemos que, en cada ámbito –la Iglesia, política, grandes empresas, etc.–, por fin se está transparentando todo. Esto también ocurre en cada uno de nosotros y hay una energía que engloba todo eso: es lo que llamamos Despertar de la Consciencia. Está escrito hace milenios que iba a ocurrir y lo estamos viendo ahora, aquí en Chile”.

 

¿Atiende en consulta particular?

“Sí. Ahora, junto a un gran equipo, estamos atendiendo en el Centro de Medicina Consciente, en Providencia, a pasos del Metro Los Leones, donde aplicamos un proceso de acompañamiento a esta persona que ya no la tildamos de “paciente”, sino de “protagonista”. Yo los recibo como primera consulta, les explico lo que hacemos y, después de una exhaustiva evaluación
en todas las dimensiones de la persona, diseñamos un tratamiento personalizado para que esa persona empiece su cambio, pues, para nosotros, lo único realmente terapéutico es recordar nuestro propósito trascendental, a lo que vinimos a la vida, que va mucho más allá que lograr “éxito” en la vida o crear una linda familia. Como individuos, vinimos a algo trascendental y,
cuando lo recordamos y nos alineamos con esto, estamos escuchando por fin lo que nuestro cuerpo inocente, sin juzgar, nos está intentando gritar. Y, a veces, se requiere un grito bien fuerte, como una enfermedad crónica, por ejemplo, para empezar a encauzarse hacia ese propósito. Nuestro objetivo es que el protagonista llegue a comprender el sentido de ese dolor, de esa
enfermedad, de esa crisis; lo enfrente y empiece, guiadamente, el cambio que esta crisis propicia”.

 

¿Es distinto entonces este diseño de una persona a otra?

“Por cierto. Aparte de ser una atención bastante más extensa, más calmada, a cada persona se le respeta, pues para nosotros esa persona es única en el Universo. Se le asesora y se le explica muy bien el proceso, considerando
la posibilidad de que esté buscando algo que nosotros tal vez no sabemos entregar. Y somos muy transparentes
en aclararlo, pues muchos acuden con la idea de recibir una receta o dieta milagrosa. Si bien el ámbito físico, la alimentación y el saber cómo utilizar las maravillas de la naturaleza son muy útiles, dedicarse sólo a eso puede constituir sólo un “parche”, si es que lo medular no se atiende, esto es resolver lo nunca antes enfrentado, que habitualmente reside mucho más
profundo, en nuestra mente o directamente en el alma”

 

¿Otros proyectos en lo laboral?

“Después de haber vivenciado la crítica descarnada, sin misericordia, sentirme abandonado por aquellos conocidos y volver a mi núcleo de amor para sanarme, me permitió comprender cómo viven aquellos que tanto dolor tienen en su alma. Por este motivo, le solicité a mi maestra Yatiri Ma Xiwli Germain que iniciemos una Unidad de Tratamiento del Dolor, que en los próximos días entrará en pleno funcionamiento en nuestro Centro de Medicina Consciente. Por otra parte, pronto regresaré a las comunicaciones, desde una nueva plataforma digital, ahora con alcance internacional”.

 

¿Está haciendo charlas motivacionales?

“Estoy comprometido ya para algunos eventos importantes durante el año. Nos piden charlas no sólo motivacionales –
creo que toda charla debe motivar–, sino de distintos temas, abordados desde nuestra tradición Kun-Li. Me atrevo a hablar
ahí sobre lo que está ocurriendo ahora:

esta nueva visión de la medicina, los derechos de la mujer, cómo lograr sacar esa verdad necesaria para esta nueva Era, etc.
Todo eso se abarca también desde nuestra tradición que continuo estudiando con mi maestra Yatiri Ma. Pero, como ahora
somos cuatro en mi familia, no estoy dispuesto a viajar tan extenuantemente como lo hice el año pasado”.

 

¿Algún mensaje para nuestros lectores?

“Entendamos que este gran cambio es real, lo estamos sintiendo y viviendo en cada una de nuestras familias, donde aparece esa oveja negra que se rebela contra los tabúes, contra la tradición, contra eso que no se podía enfrentar. La Verdad debe ser expuesta. Lo estamos viendo en las instituciones grandes de nuestro país, porque Chile es un país privilegiado en cuanto a esta energía, porque la Kundalini –physis del planeta, podríamos decir– está ahora en el cordón montañoso de los Andes, muy bien resguardada por los pueblos ancestrales, y ya no en los Himalayas. El sacerdote Anthony de Mello dijo: ‘Nadie se ha emborrachado por comprender intelectualmente el concepto de vino’. La vida es cambio; es impermanencia. Y esta energía de cambio la estamos experienciando todos en nuestro cuerpo, en nuestras familias, en la vida completa. Ya hay que
dejar de martirizarse y cabecearse tanto por intentar entender intelectualmente lo que ocurre, porque esto no cabe en lo que conocemos por intelecto. El cambio es ineludible. Esta energía nos afecta a todos, la comprendamos o no. Osar resistirse al flujo de la vida trae sufrimiento y enfermedad. Hay que dejarse vivir por la vida en este momento. Emborracharse de ese vino que no dimensionamos estar bebiendo. Y cuando lo empecemos a hacer, vamos a estar mucho más cerca de esa felicidad anhelada”.

 

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