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Cognición, manipulación y lenguaje en la percepción de la realidad…

Por Gerson Österlund / Psicólogo Clínico

Es bien sabido en la psicología del comportamiento que, si usamos las palabras adecuadas, no tan solo podemos lograr la alteración de la conducta de un individuo, sino también impedir completamente su autonomía. Esto en el ejercicio clínico es utilizado para ayudar a tratar dolencias como alcoholismo, trastornos alimentarios, estrés post traumático, etc. Pero, aunque con el lenguaje se logra encausar un inadecuado actuar, inclusive se puede coaccionar. Y es en esto último en lo cual nos enfocaremos.

Por medio de la manipulación se puede inferir culpa, instaurar inseguridades, alterar el autoconcepto y autoestima. De igual forma se pueden establecer creencias que terminan siendo una realidad incuestionable. Es innegable que en estos últimos años fuimos expuestos sistemáticamente a diversas tácticas de manipulación psicológica, para que aceptáramos algo que en otras circunstancias no hubiéramos permitido como, por ejemplo: absoluta sumisión a instituciones hegemónicas, implementación de vacunas experimentales coercitivas, cuarentenas injustificadas, uso de mascarillas, invisibilización a investigaciones y posturas científicas alternativas.

Esto no solamente fue en desmedro de nuestra libertad, sino que también de nuestra calidad de vida y salud, impidiendo que nos opusiéramos abiertamente sin repercusiones sociales, laborales y judiciales. La presión psicológica de la condena social tuvo tal impacto en nuestra percepción de la realidad que no dio tiempo a examinar la información que se nos proporcionaba. Lentamente la sociedad se fue adecuando a una normalidad inhumana, donde el otro pasó a ser un enemigo al cual se debía discriminar. Pero ¿Cómo se logró esto? ¿Cómo fue posible instaurar un sistema de creencias arbitrarias? para responder a estas interrogantes es necesario dar a conocer ciertos conceptos que tienen directa relación con la percepción de la realidad.

 

 Técnicas de manipulación 

Exponer las diversas formas de manipulación no es tarea sencilla, sin embargo, es necesario contar con las herramientas básicas para detectarlas a tiempo. Algunas de las más comunes son:

El “moldeamiento”, que consiste en dar forma al actuar de un individuo presentándole una conducta socialmente apropiada, entregando a la vez reforzadores cuando este la realice adecuadamente, generando así, una sensación de gratificación.

La “desensibilización sistemática”, busca exponer a la persona de manera constante a un estímulo que se considera nocivo, para que, poco a poco, pierda la respuesta de sensibilidad y con ello su capacidad de oposición a lo que considera inadecuado.

Otra es la “técnica aversiva”, que consiste en dar un estímulo desagradable ante una conducta que se desee modificar, anulando la voluntad.

Pero estas técnicas de manipulación no serian tan efectivas sino fuera por un fenómeno psicológico llamado “facilidad cognitiva”, que es, en palabras sencillas, la tendencia adaptativa del cerebro a utilizar respuestas intuitivas a la hora de tomar juicios rápidos y eficientes sin racionalizar. Esto puede sonar complejo, aunque realmente no lo es, ya que el ser humano filtra inconscientemente la realidad que percibe para tomar decisiones en donde se requiere una respuesta mecánica. Estos sesgos cognitivos tienen directa relación con el manejo del lenguaje, ya que incrementan la familiaridad ante el uso repetido de ciertas palabras o datos predisponiéndonos a estimarlos como verdaderos solo por este hecho.  Algunos de los sesgos cognitivos que nos vuelven más propensos a ser manipulados son el sesgo de arrastre, de anclaje y cortoplacismo.

El sesgo de arrastre es cuando nos dejamos llevar por aquello que hace o dice la mayoría, por otro lado, el de anclaje es cuando usamos la primera información a la que somos expuestos como punto de referencia a la hora de tomar decisiones. El de cortoplacismo es la tendencia a elegir un beneficio menor cuando esta en un periodo de tiempo más cercano por sobre uno mayor a largo plazo.

Tomando como referencia estos atajos cognitivos, podemos comprender que nuestra percepción de la realidad o lo que creemos que es real, esta influida por procesos automáticos que realiza nuestro cerebro para ahorrar recursos neuronales y tener un adecuado funcionamiento durante el día.

Basándonos en la información antes mencionada, queda en evidencia el gran impacto que tiene tanto el uso del lenguaje como la manipulación y la forma que tiene nuestro cerebro de filtrar la información para determinar la realidad en la que nos desenvolvemos, ya que, si se repite un discurso asiduamente y además se enfatiza la veracidad de este por personas que sean de nuestra credibilidad, se puede instaurar de forma paulatina un dogma que anule nuestra capacidad de cuestionamiento.

Por ende, es necesaria la concientización de nuestras limitaciones cognitivas como seres humanos al momento de racionalizar un nuevo suceso, sobre todo si este se nos instaura rápidamente sin mayor aviso.

No por esto (la información entregada) debemos sentirnos incapacitados frente a estos intentos de control social, puesto que cómo individuos autónomos poseemos la total capacidad cognitiva de discernir y cuestionar la información con la que convivimos. Tenemos el deber moral a no dejarnos embaucar en desmedro de nuestros valores y creencias.

Revista Soluciones Nº13 Mente y salud [ Digital PDF]

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