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En una época de su vida en que –según confiesa– “estaba como avión”, al ex instructor del exitoso reality show “Pelotón” se le diagnostica cáncer que, luego de una aparente remisión, rebrota en otro órgano de su cuerpo, aunque esta vez con una prognosis de-vastadora. Haciendo caso omiso, este oficial de marina, capitán de fragata y buzo táctico de 52 años, casado y padre de 5 hijos (2 de su primer matrimonio y 1 con su actual pareja, más 2 de esta última),se embarcó en una lucha quijotesca que estaría doblándole la manoa la muerte. ¿Cómo lo hizo? En entrevista exclusiva responde éstay otras inquietudes, que desarrollará en extenso en un anunciado libro, de próxima aparición, y que también comparte en charlas motivacionales a lo largo de todo el país

 

Por Antonio Muñoz, Periodista PUC

 

¿Cómo cambió su día a día luego del diagnóstico del adenocarcinoma?

“Hubo varios cambios. Primero, le puse freno a todas mis actividades. Paré la máquina en que estaba metido. Dije:‘No, hay que bajar el ritmo’. Y, lo más importante, es que me concentré en dar la pelea. Y le di prioridad a lo importante,que es el entorno familiar”.

 

Antes de iniciar la radio y la quimioterapia, solicitó un mes para investigar.Cuéntenos de esa etapa

“Cuando a mí me detectan este cáncer,que fue a fines de diciembre de 2016,a los pocos días ya tenía hora con los mejores especialistas. Me presentaron varias estrategias, porque obviamente estaba contra reloj, y me quedé con la que era menos invasiva. Una opción era sacarme todo el estómago, gran parte del esófago y cortar el colon, para re ubicar-los y unir lo que quedaría de esófago con el intestino delgado. Y, de ahí, todo el tratamiento de quimio y de radio, que también estaba considerado. Me quedé con la opción de no intervención, deque no me tocaran. Pedí que me dieran un tiempo para mí, no solamente para vivir la enfermedad, y prepararme para lo que veía más adelante, sino también para estudiarla, entenderla y, de mi parte,combatirla. Ese mes fue un tiempo decrecimiento, porque me di cuenta de todos los malos hábitos y abusos que tenía. Por ejemplo: consumía exceso de azúcar, cinco cucharadas en una taza de café. Me di cuenta, también, de que era fanático de los lácteos y de la carne.Todo eso lo dejé”.

 

¿Qué pasó con su cuerpo al someterlo al tratamiento convencional con radio y quimioterapia?

La verdad es que, al principio, nada. No sé si a causa de esa dieta orgánica que seguí de manera extrema, consistente en no consumir nada de azúcar ni sal refinada. En cambio, consumía brotes de alfalfa y de lentejas. Estaba más power que antes, nunca tuve molestias, nunca me sangraron las encías, el pelo por supuesto no se me cayó –jajajaja– jamás me sentí débil. ¿Cuándo viene esto?Cuando termino el tratamiento; en ese momento me doy cuenta de que estoy pálido, débil, sin fuerzas y con una baja de energía tremenda. Lo que pasa es que hay que entender que a mí me quemaron el esófago, ahí estaba el gran tumor, y al quemarlo, es increíble que tú no puedes tomar ni siquiera agua, porque es un dolor que ni te explico cómo me revolcaba. No podía comer ni cosas molidas,ni coladas, ni cremas; eso, para mí, era fuego, por eso tuvieron que hacerme una gastrostomía para alimentarme por una sonda. Esto que debía durar unos cinco o seis meses, duró apenas tres semanas.Yo mismo lo detuve, porque ahí me fui en picada, desnutriendo, aunque supuestamente estaba comiendo alimento muy refinado para mi organismo”.

 

Finalizada esta etapa, se supone que su salud repuntó.

“Siempre, después de todos estos tratamientos, tiene que haber una pausa,porque el efecto en tu organismo se vaa notar dos o tres meses después. En febrero, terminé con la radioterapia y quimioterapia; casi todo marzo estuve conectado a un goteo para alimentarme y me fui al suelo, porque me estaba desnutriendo realmente. Por otro lado,mi organismo se fue regenerando y, entres meses, ese problema desapareció entre comillas, porque, al hacerme el nuevo examen, había pasado a ser un cáncer linfático, saltando al hígado. Esto ocurre por el hecho de estar en una condición débil, producto de una cantidad de químicos que está en tu organismo para, supuestamente, matar el cáncer,envenenándolo, lo que genera que tu sistema inmunológico se vaya al suelo. Y si se va al suelo y queda algo de cáncer,nada lo va a detener, porque no tienes sistema inmunológico para impedir que avance; por eso, a otras personas les salta por ejemplo al pulmón, al cerebro o a los huesos. En junio me dicen: ‘Lo único que podemos hacer es evitar que sigan apareciendo células cancerígenas en otros órganos. Ya no podemos matarlo,porque no sabemos dónde va a aparecer después, y con tratamiento, a lo más vasa durar 8 meses’. Tenía que seguir con la quimios, pero más intensas. Pero yo no lo acepté”.

 

¿Entonces buscó la medicina integrativa?

“Así es, pero, respecto de lo anterior, hayque dejar más claro un punto, porque la gente siempre me pregunta o cree que yo recomiendo no hacerse quimio. No es así. A mí no me agradó la experiencia de ver cómo la gente se muere con esos tratamientos. Porque no vi uno, sino que ya he visto 12 casos de conocidos y amigos míos. Entonces, dije: “No quiero ese camino, no me voy a hacer ni una sola quimio más”. Pero, a su vez, entendiendolo que me hacía la quimio, me propuse hacer lo contrario:“En vez de que mi sistema inmunológico se destruya como consecuencia de la quimio, quiero potenciarlo”.En ese momento, se me abrela posibilidad de entrar en un protocolo de estudio para hacerme inmunoterapia. Me aceptan. Tenían que pasar 6 meses desde mi última quimio para asegurarse deque en mi organismo no hubiese ningún metal, ni ningún químico. Entonces, en agosto, estoy listo para partir. Me había focalizado solamente en potenciar mi sistema inmunológico, inyectándome muérdago Helixor en las dosis más al-tas y consumiendo todo lo que nutriera mi cuerpo. Entonces, cuando me hago la primera inmunoterapia, y me voy al suelo por dos semanas y media, me dije:“Este no es el camino”. Aparte, ves to-das las secuelas con las cuales puedes terminar, como lupus, hepatitis, etc., y pensé: ‘¿Por qué voy a ser conejillo de Indias si todavía yo no he dado mi 100%en la lucha contra el cáncer?’. Así es que renuncié a este protocolo experimental con la primera inyección. ¡Eran 2 años y duré 20 días! A todo esto, tú tienes que pensar que, detrás de ti, hay una familia que cree en esto, al igual que pasa en todas las sociedades. Y yo iba en contra de lo establecido. Soy duro y terco, pero ahora estaba siendo extremista porque se trataba de la vida o la muerte. Pero cuando tú ves gente que entra en estos estudios y termina con un hígado cuatro veces su tamaño, o con hepatitis de equis tipo, o con problemas en los ganglios, es decir,cuando tú vas viendo secuelas irreparables, tú te lo preguntas. Probemos, mejor,sin ser conejillo de Indias. Probemos la línea natural, lo que el sentido común me dice: sin químicos. Y ahí me fui de lleno por este camino”.

 

¿En qué terapias se apoyó?

“De partida, hay que entender que todo suma. Me hice acupuntura, porque hubo una época en que todo lo que comía tenía el mismo sabor, como si estuviese comiendo excrementos, aunque fuesen sabores con contrastes tremendos, todo tenía el mismo sabor asqueroso. De verdad es traumático, porque tú quieres sentir el sabor de la lechuga o del limón,y no logras diferenciarlos. Entonces me hice una acupuntura con una chinita y me recuperó el sabor en un día.Maravilloso. Me hice, y sigo hasta hoy haciendo, biomagnetismo. Desde mayo me hago bioscanner o biorresonancia magnética en Bio Kine Salud y eso ha mantenido muy controlado el avance del cáncer”.

 

¿Y respecto de su alimentación?

“He vuelto a consumir carnes por una simple lógica de generar cetosis en mi organismo; es decir, comer grasas sanas.Por eso consumo pescado, idealmente salmón; pocas carnes blancas; carnes rojas, porque hay más grasa en éstas; y también consumo mariscos. No ingiero casi ningún alimento procesado. Y mi familia come lo mismo que yo, se adaptaron a este régimen alimentario.La verdad es que cuando uno ve cambios, crea conciencia de inmediato. No sacas nada con seguir un camino si te vas muriendo y apagando. Es diferente cuando estás siguiendo otro camino y cada vez estás mejor. Entonces la gente dice: ‘Algo de lo que está haciendo, lo está haciendo bien’”.

 

Sabemos que consume FitLine.¿Cómo llegó al producto?

“Nuevamente te insisto: creo que el Caballero de allá arriba quiere que siga acá por un buen tiempo. En junio, llega un amigo a mostrarle estos productos a mi señora, porque los estaba metiendo en Chile, aunque lo más impactante es que estos productos en el mundo ya llevan 25 años. Y cuando me explica lo que son, lo primero que pienso es: ‘¡Obvio que eso es para mí!’ Porque hoy comer orgánico es carísimo. Aparte, aunque comiésemos siempre de forma orgánica y natural, igual nos van a faltar nutrientes en el cuerpo. Y lo que este producto hace es llevar la cantidad necesaria de vitaminas, minerales y nutrientes, para que tus células estén nutridas las 24 horas del día. El costo es otro tema. Si la gente toma conciencia de cómo alimentarse,este no es un producto caro, porque el pack tiene un precio de venta para público de $115 mil. Si lo dividimos por 30 días, te da un costo de $3.800 para nutrirte perfectamente a diario. Entonces,cuando entiendes el concepto de nutrirse,te das cuenta de que no es caro. Es lo que cuesta, por ejemplo, una pasada por el Starbucks. Pero será caro si tú sigues teniendo el mismo gasto en compras en el supermercado y en la feria. Porque lo que debieras hacer es reducir y seleccionar lo que realmente es nutricional. Pero la gente piensa que debe seguir comiendo como siempre y sumarle esto.De lo que se trata es replantear la forma de vivir y de alimentarse. Hoy, toda mi familia lo consume a diario, porque vilos cambios no solo en mí. Y no se trata solo de energía, sino de calidad de vida en general. Es una lógica simple: si tu organismo y tus células se nutren en un 100%, tus órganos van a funcionar 100%. Si tus órganos funcionan en un 100%, tu sistema inmunológico no se desgasta en reparar un órgano que funciona bien, y va a hacer su pega. ¿Cuáles? Combatir lo que no corresponde:virus, bacterias, células cancerígenas,células que se mueren”.

 

¿Cómo se relaciona este producto con la nanoterapia?

“Yo creo que la gente lo malinterpretó.Lo que pasa es que estos productos,que son alemanes, tienen aplicado la nano tecnología. Ellos patentaron el nombre NTC o Concepto de Transporte de Nutrientes, que hace que los nutrientes que entran en tu organismo se vayan hasta donde está el déficit nutricional. Es focalizado. ¿Qué pasa? Los alemanes –que son re tontos y cuando hacen las cosas, las hacen super mal,jajaja– aplicaron en este producto lo que saben de la nanotecnología, que ellos utilizaron primero en otra área,que fue la militar. Después se fue a la construcción y, de ahí, a la medicina. Y,hoy, a los alimentos. Lo que yo hago es nutrirme perfectamente gracias al NTC. Nada más. Es bueno aclararlo, porque la gente me dice: ‘Deme el nombre de la medicina que está tomando con nanonutrientes’. Pero ¡si no es medicina!También me preguntan: ‘¿Tengo que dejar de consumir el producto para seguir con quimio o con radio?’. Y yo les digo:‘¿Por qué tiene que dejar de comer para seguir ese tratamiento u otro? Ustedes pueden consumirlo porque estos son solo nutrientes que se encuentran en los alimentos orgánicos. No tienen químicos,no tienen pesticidas ni antibióticos”.

 

Entiendo que plasmará esta experiencia en un libro,“El combate de mi vida”.

“El libro está detenido. Cuando yo partí esta pelea, en mi libro parto diciendo: ‘El cáncer ya no me ganó’. Y sin saber todo lo que iba a vivir. Pero estaba seguro de que la pelea que yo iba a dar, la iba a ganar. Han pasado cosas durante este período que han enriquecido el libro. Por eso, el libro ha ido mutando en la medida de que yo he visto los resultados. Y he hecho cosas que todavía no puedo contar. Mi idea no es contar una historia: ‘Señores,la forma de ganar esto es así’. ¡No! Mi idea es que partamos comprendiendo qué es el cáncer, metiéndole cabeza,estudiando. Una vez que lo tengamos claro, hagamos trabajar al cerebro:‘Entiendo cuáles son tus condiciones de vida y cuáles son las mías.

 

¿Qué puedes hacer tú contra eso?

¡Nada!,porque el control lo tengo yo, porque te conozco’.Lo que quiero traspasar hoy es que las personas se empoderen de su capacidad para ganarle al cáncer, de que si uno pone de su parte, va a ganar.Porque cuando tú entras en una terapia, entras angustiado,porque tu mente está en otro lado y eso no ayuda a tu organismo a focalizarse”.

 

De allí la frase que declaró a los medios: “El 50% está en la cabeza de uno, que es fuerza,voluntad, fe y esperanza. Y el otro 50% está en la dieta y todo lo que es alternativas”.

“Lo que pasa, y ocurre a diario, es que tú puedes ver a una persona con los mejores tratamientos y con todos los medios económicos para viajar a Estados Unidos y decir: ‘Quiero al mejor especialista en esta área’. Y al final se mueren igual. Mucha gente se muere cuando el médico le dice: ‘No hay nada que hacer. Con suerte, te quedan 3 meses de vida’. ¿Qué pasó con esa persona?Lo asumió y lo decretó. Y se fue a los 3 meses. Cuando me dijeron: ‘Te quedan 8 meses de vida’, mi señora se puso a llorar a mares y le dije: ‘¿Por qué le estás creyendo, si él no es Dios? Cree en mí.No voy a dejar que el cáncer me mate’.Y no me morí. Te vuelvo a repetir: la gente es a veces tan insegura, que sus propios miedos la llevan a la tumba”.

 

¿Qué sugerencia daría a los pacientes con cáncer?

“Mi consejo es, primero, que no tengan miedo. Es algo muy difícil, porque la palabra cáncer genera pánico, devastación, algo terrible. Deben entender que el cáncer es parte de ustedes, son células que por alguna razón mutaron.Entonces, cuando uno entiende que ese ser desagradable llamado cánceres parte mío, no tengo por qué tener-le miedo. Porque lo digo siempre: no son fantasmas, no son extraterrestres,no me los contagiaron. Yo los generé.Entiendan lo que tienen o cargan en su cuerpo, para saber qué hacer y por qué lo hacen. Mucha gente me pregunta:‘¿Está tomando zeolita? ¿Está tomando amalaki?’ y yo les pregunto ¿y por qué tengo que tomarlo? Señores, esta guerra se gana entendiendo qué es el cáncer,por qué lo tengo, cómo se alimenta,de qué vive, qué hay que hacer para combatirlo. Y, por favor, cada cosa que vayan a hacer, investíguenla. De lo contrario, estarán dando puñetazos al aire, golpes que no van a llegar a ningún rostro. Y se van a morir”.

 

¿Cómo es su relación con el cáncer?

“Tengo un sueño que es encontrar la cura del cáncer. Y estoy cerca. Y no lo quiero contar porque me van a hacer  desaparecer del mapa. Es lo único que yo sé. No creo que haya un complot contra las terapias alternativas. Creo que y estoy seguro que lo que hay es un lindo negocio que se llama cáncer,porque las clínicas no están paradas por los by pass gástricos, ni por las cirugías estéticas, ni por los cambios de siliconas, ni por los partos. Están paradas por los enfermos de cáncer. Tú no te imaginas cuánta gente está enferma de cáncer. Hace poco me comuniqué con un chileno que está en Nueva York con un cáncer muy severo. ¡En un mes se ha gastado más de 300 mil dólares!Y él me cuenta que, cuando llega ala clínica, hay 200 personas que se están haciendo quimioterapia. Entonces, cuando tú ves lo que se gana, o lo que rentabiliza esta enfermedad, te das cuenta de lo asqueroso de todo esto. Es posible que yo genere mucha urticaria por esto, pero no estoy diciendo nada que no lo puedan comprobar. Averigüen. Por eso, pónganme un oncólogo al frente y que me rebata todo lo que le voy a decir. Sí. Puede ser que haya gente que se salve. ¿Cuánto? ¿Un 7%,10%? ¿Es la solución? No es la solución. Cuando me dicen que la solución para un obeso mórbido es la operación,estoy seguro de que no lo es, porque,después de 3 años, el 70% vuelve a ser mórbido. La solución es cuando entras en su cabeza y creas conciencia de que se está nutriendo mal, de que tiene hábitos alimentarios tan malos que lo llevaron a ese estado. Con el cáncer pasa lo mismo. Obviamente,tengo una sola meta y es encontrar la cura. Quiero abrir el centro más grande del país donde pueda ayudar al 30% o al 40% de la población gratis; a todos los que no tiene los medios económicos. Yo me gasté todos mis ahorros para que me trataran en cierta clínica de mucho prestigio internacional y no me salvaron. Cuando tú ves eso,¿qué le queda a la gente que vive en La Pintana, por ejemplo? Ellos tienen cero opción, porque son tratamientos carísimos y aparte no te salvan. Se salva la minoría. ¿Por qué? Porque es un cáncer incipiente; o lo detectaron muy temprano o porque lo extirparon y después le hicieron de todo. Pero los cánceres que se salvan con esas terapias son mínimos. La gente no lo dice por temor, porque piensa que esta es la única opción que le queda. Mentira. Mírame cómo estoy. A mí me deben estar dando puñaladas o prendiendo velitas para que me muera pronto, porque la verdad es que soy un mal negocio para muchos. Y lo sé, porque se me acerca gente y me dice: ‘Don René, tuve que ir a la clínica porque me dijeron que tenía que partir con quimio y yo le dije al médico: No quiero quimio. ‘Es que si no te haces quimio te vas a morir’ ¿Y cómo O’ Ryan? ‘No, no me lo nombre a él’. Soy un pésimo marketing. Pero no me vengan con que lo estudios dicen esto o aquello. Estoy vivo, en circunstancias que debí morir en septiembre o primeros días de diciembre, de la forma como se mueren los que sufren esta enfermedad,que se apagan como vela, lentamente.Yo me aburrí de ver eso y no creo que el Caballero de allá arriba lo quiera así.Puede ser que genere mucha bulla ahora,pero la que voy a generar más adelante sí que va a ser potente. Algunos me van a creer, otros no. Algunos lo van aprobar y les va a ir bien. Estoy luchando porque no le tengo miedo a la muerte.Ahí está la clave. Toda la vida jugué con la muerte, iba al lado mío en cada ejercicio que me tocaba realizar como Buzo Táctico de la Armada de Chile.Me podía morir en cualquier momento pero estaba preparado para eso; sin embargo, no sería fácil pues yo daría la mejor de las peleas. Entonces, ese dar la pelea me ha llevado a encontrar información en Internet que no se comenta. Y todas esas dudas y preguntas que llegan a mi cabeza, solo me dejan un aprendizaje, que es: ‘Todo pasa por algo, pero mientras yo no haga nada el desenlace es predecible; la muerte’”

Publicado Originalmente en la edición 168 de El Guardián de la Salud, en el mes de mayo del año 2018

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